Esta «visión» es la de Lacan en Lituratierra. En este texto Lacan expone su concepción de la letra y la compara con algunas otras que han tenido peso para él. En su apertura, Lacan subraya que su texto es efectivamente una respuesta: «(partir es aquí [répartir])».La primera concepción de la letra con la que Lacan se enfrenta es la de Joyce, quien desliza de «a letter a a litter de una letra (traduzco) a una inmundicia». Querría destacar ese Uno o, más bien Una, que de entrada está puesto de relieve.
Luego Lacan se refiere al escritor que, en primer lugar, había sido alumno de Joyce: Samuel Beckett, en cuya obra, el desecho, la escoria y la basura4 ocupan un lugar mayor e introduce su cuestión. ¿Aquello que hace la literatura es un «asunto de colocación en lo escrito», de lo que primeramente fue cantado, hablado? ¿Se trata acaso en la literatura de una simple transcripción? ¿La letra es un simple medio?, ¿una comodidad transcriptiva?

Lacan destaca entonces la originalidad del cuento de Poe con el que abre sus Escritos, que rompe con esta perspectiva. El cuento contrapone la materialidad de la carta (lettre) con el mensaje que esta lleva. La carta no participa, a través de su mensaje, del relato en detalle de sus peripecias. El cuento no cuenta una historia, no retrata «situaciones dramáticas». El circuito de la carta produce efectos independientemente del mensaje. El cuento consiste en que «se escamotea en él el mensaje, cuya letra/carta hace peripecias prescindiendo de él». Es lo que Lacan califica «del mensaje de la carta misma»…

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