En la época actual, caracterizada por el rechazo al saber y a los ideales de la cultura y las palabras, lo que aparece es el lenguaje del cuerpo en sus diferentes modalidades. El cuerpo marcado por el lenguaje habla a su manera. El lenguaje y el cuerpo constituyen una unión rara, pero es la particularidad del ser hablante. Si en el discurso de la ciencia, esta conexión es rechazada, eso no significa que no exista.
La introducción del discurso de la ciencia supuso una ruptura radical en el desarrollo de la humanidad. Lacan sitúa el corte en la separación que hace Descartes entre lo que él llama el pensamiento o res cogitans y la extensión o res extensa. De este modo, Descartes introdujo el paradigma actual de la práctica médica, del cuerpo como una máquina.
Lacan reformulará el dualismo cartesiano en el Seminario 20, Aun, con lo que denomina la «sustancia gozante»; una tercera sustancia, que nos permitiría pensar las pasiones del alma como pasiones del significante. Lacan postula que el cuerpo es el soporte de la «sustancia gozante», y que este goce está vinculado a los deseos inconscientes del sujeto. La «sustancia gozante» se manifiesta en el cuerpo a través de síntomas, pulsiones y formas de sufrimiento que revelan la relación del sujeto con el goce…

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