Peeping Tom es una reconocida compañía belga de danza-teatro. Creada por Gabriela Carrizo y Franck Chartier, hoy en día recorre muchos rincones del mundo con sus interesantes y desafiantes creaciones. Entre ellas podemos mencionar Le Jardin (2002), Le Sous Sol (2007), 33 Rue Vandenbranden (2013), Diptych (2020), Triptych (2020), La Ruta (2022) y Chroniques (2025) que en 2026 se podrá ver en varias ciudades europeas, entre ellas Sevilla (marzo) y Barcelona (junio).
Con más de una veintena de premios, Peeping Tom pone en acto la difuminación de la realidad y la fantasía —incluso en su acepción de fantasma—, distorsiona el tiempo y el espacio a través de los cuerpos y el sonido para llevar al espectador a mundos en donde la lógica común se rompe. De maneras que pueden parecer extraños, pone de manifiesto secretos, tabúes, miedos, pesadillas y sueños que transportan, a cada uno, al terreno de lo familiarmente extraño, a lo inquietante. Los pasajes de la luz a la oscuridad, de la palabra a lo que no puede decirse, de lo conocido a lo inquietante y viceversa son laberintos por donde Peeping Tom conduce a su audiencia a través de la encrucijada de la danza y el teatro realizada de esa manera tan singular que lleva ya su sello.
Alrededor de la inquietante extrañeza, eje del presente número de El Psicoanálisis, entrevistamos a Franck Chartier co-creador y bailarín de la compañía y a Konan Dayot performer y bailarín de la misma…