Introducción

En las pasadas XXIII Jornadas de la ELP (Bilbao, 23 y 24 de noviembre de 2024) tuvimos ocasión de asistir a la conferencia dictada por Javier Echeverría: “El Chat supuesto saber”. Fruto del interés que ésta despertó le solicitamos que respondiera a algunas preguntas formuladas por Vilma Coccoz (V.C.), Enric Berenguer (E.B.), José Ramón Ubieto (J.R.U.) y Laura Canedo (L.C.).

El presente texto da cuenta de su sagaz lectura de la contemporaneidad, así como de su particular forma de acuñar palabras que nos permitan nombrar la sociedad por la que somos atravesados. Le agradecemos sus amables respuestas que nos orientan en el intento de aprehender la subjetividad de nuestra época.

Pregunta: (V.C.)

El libro Tecnopersonas contribuye a despertar del sueño del progreso (elaborado en Silicon Valley) si tenemos en cuenta que el sueño de la razón, parafraseando a Goya, engendra monstruos. De gran alcance epistémico y político, nos aporta una serie de esclarecimientos indispensables a fin de “desenmascarar” las operaciones a las que consentimos -sin saberlo- al habitar el tercer entorno (la vida online) y convertirnos así en tecnopersonas, haciendo uso de nuestras máscaras digitales, esto es, del nombre de usuarios.

Aun sin nombrar el concepto freudiano de pulsión, o el concepto lacaniano de goce, en diversos pasajes se hace alusión a la satisfacción esperada de tal renuncia a nuestra intimidad y nuestra autonomía –“tecno-servidumbre voluntaria”, en la espera de un beneficio. ¿Cómo cernir este factor económico? Y, vinculado a ello, ¿por qué sustituir la dimensión ética de las acciones humanas por la axiología? ¿Es debido a que, en tanto tecnopersonas, la dimensión del ser queda excluida, y solo importa el hacer?

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