La observación del niño fóbico pone de relieve el genio estructural del niño, la función estructurante de la angustia: localiza, prohíbe, limita, nombra un objeto. La doctrina lacaniana resume este conjunto con una definición canónica: «el objeto fóbico en cuanto significante para todo uso, para suplir la falta del Otro».

Esta función instrumental del objeto para circunscribir la angustia prevalece sobre su significado. Es un significante, de alguna manera, arbitrario que solo responde a esta función de la causa que Lacan llama «función metafórica»: «a causa del caballo», dice Juan, «wegen dem Pferd». El objeto sólo necesita ser nombrado para tener una respuesta para todo. Lacan añade incluso que «ningún analista se equivoca sobre su verdadera función», que es introducir un semblante de orden simbólico en una relación parental carente en ese aspecto. La fobia tiene una función defensiva en relación con el deseo enigmático de la madre insuficientemente metaforizado. El perro que muerde o el lobo que devora transforman la angus-tia imposible de soportar en un miedo localizado: una solución provisional al enigma de la castración materna…

Debes acceder para ver el resto del contenido. Por favor . ¿Aún no eres miembro? Únete a nosotros